Queridxs Camaradas

Las cadenas invisibles del liberalismo

Anuncios

El mundo no deja de girar y con él la rueda capitalista, engranaje incansable en su insaciable ansia de acumular capital en un mundo finito y para todos. Las tesis neoliberales de Hayek que impulsaron Thatcher y Reagan, y que tras la caída del bloque soviético no encontraron freno, siguen globalizando su hegemonía. Resisten, aislados, algunos países que no sólo han de hacer frente a la guerra económica y la amenaza militar, cuando no la guerra directa, también al acoso mediático que nos invade el pensamiento para demonizarlos (Cubazuela del Norte), llegando a desplazar el debate socialismo/capitalismo a Keynes/Hayek con la colaboración de la socialdemocracia, que para eso nació; no en vano ya dijo Thatcher que su mejor obra fue Tony Blair, y lo mismo podría haber dicho Adolfo Suárez de Felipe González, aún hoy gurú del PsoE.

Ni que decir tiene que ningún país intervenido ha visto mejorada su situación, tampoco fue su objetivo teniendo en cuenta que no se les caen los anillos por crear y sustentar grupos terroristas para tal efecto, pero lo hacen en nombre de la democracia y la burguesía ha conseguido el control de dicho significante, tan clave para el pueblo, retorciéndolo en clara derrota del socialismo, que llega en esta lucha para un masivo “no a la guerra” pero no para un masivo “OTAN no”. Y es que Aznar retornó a una derecha sin complejos quedando una izquierda más progremente acomplejada que nunca.

Así la incansable rueda capitalista/imperialista, no encontrando más que la tibia resistencia de las conquistas sociales de los distintos estados a los que el estado del bienestar, sin el reflejo del muro socialista, les sobra y bajo la hermosa bandera de la liberalización (que suena a libertad, concepto también clave en el pueblo), continúa su camino, como una apisonadora, privatizando y desregulando cuanto encuentre a su paso. Antiguas y continuas son las batallas, siempre turbias, desde Filesa a Telefónica, pasando por los astilleros, las energéticas, los astilleros otra vez, los aeropuertos, los taxistas y el transporte público… en un largo etcétera de muchas derrotas y alguna heroica resistencia que va desde lo más estructural a lo más íntimo, esa “última frontera del capital” que es el alquiler de vientres o, eufemísticamente (todo cuenta), gestación subrogada a la que hasta Podemos (el cambio™, la gente™) oportunamente, como grandes oportunistas, se/te han vendido.

Empresas que prosperan en tiempos de crisis sin beneficios para el usuario, desamparado ante la mísera y engañosa oferta/demanda, ni para el trabajador, aún más explotado, mientras evaden su gran caudal de beneficios hacia paraísos fiscales en una cañería tan grande como las puertas giratorias de las que hacen gala para así tener más concesiones, meritocracia. Al fin y al cabo, si les va mal sus amigos del gobierno les rescatan ya sean bancos ya autopistas, para eso les sirve el Estado. Día tras día, los que van vendiéndose de patriotas con vivas y pulseras, venden la patria y a sus compatriotas al capital, y aún se oscurece con los nubarrones de C´s que vienen con fuerza deseando privatizarnos hasta las cejas. También en Cataluña y también con PdCat, las dos primeras fuerzas en las recientes elecciones, el capital compra cualquier bandera pues sabe que, para cortinas de humo, ninguna como éstas, y en torno a éstas resurge el fascismo doquier.

No contenta con tanta batalla constante, insaciable, la rueda lanza esa gran campaña que es el TTIP, pretendiendo situar el capital al margen de las distintas regulaciones estatales, sea que algún político en algún país les saliera rana alguna vez, y ganar la guerra de un plumazo. Total, los derechos sociales eran cosas de privilegiados y los servicios públicos, monopolios. Así no harán falta puertas giratorias, sonríen -jocosos- los liberales. Y tú, trabajador desposeído hasta de tus derechos más básicos, seguirás cayendo en su trampa como esa rata de ese corto, correteando en ese engranaje que todo lo apisona, impulsándolo mientras lo maldices y, exprimido, irás a descansar a la casa que apenas puedas pagar para volver a corretear en la rueda, serle fuerza motriz, al día siguiente en bucle servicial.

Pero no llevas cadenas. Ergo no eres un esclavo. Al menos tienes tele, que siempre habrá algún canal en abierto para mantenerte librepensador; y sobrevives, que no es poco, si es que puedes pagarte una clínica privada cuando lo liberalicen todo y sean libres de dejarte morir por pobre. Si eres mujer podrás volver al más primario concepto de PROLETARII y dedicarte a crear prole para los ricos. Si es que el embarazo y el parto sale bien y el bebé es del agrado de su papi y su mami; tú no, vasija, su mami de verdad que para eso ha pagado. Con suerte así podrás tener alguno propio, quién sabe si hasta pagarle una escuela. O prostituirte. Empoderamiento femenino. Si ya no puedes procrear, si eres anciana y ya no les sirve ni tu cuerpo, cuando no tengas para pagar la luz, quizá te dejen morir de frío. Eso ya ocurre.

Disfruta las bondades del capitalismo y sé una buena rata liberal demócrata.

Democracia, feminismo y libertad al servicio del capital. Hegemonía. El futuro que se vislumbra es progreso tecnológico e involución social. Hasta que reviente.

Todo esto ya nos lo dijeron Marx, Lenin o Gramsci. Y Rosa Luxemburgo: Socialismo o barbarie. Habría que volver a hacerles caso, pero de ellos no se habla en la televisión si no es para ponerles por locos asesinos, y a ver quién desmiente a la televisión.

Cadenas. Algunas tan prietas, otras tan entretenidas…

Fran Carrillo @Fran_J_C_P_ 

Anuncios

Anuncios